Anxiety

Un ratón con la capucha de verdugo, la tipografía de Disney y dos argollas en la oreja —como las que usaban los piratas—.


Cada elemento en la imagen me resuena: cómo la cultura pop se ha convertido en juez de lo real, en un tribunal de lo que debe o no debe existir.
Es un símbolo fácil de reconocer: la riqueza, el adoctrinamiento, la falsa felicidad del occidente global.


También es el eco del juicio moral de los años cuarenta, que sigue latiendo en nuestras venas. La muerte inminente de sentir lo que todavía no existe.
Y las argollas, en esa cabeza de ratón, funcionan como el óbolo de Caronte: las monedas —o el valor simbólico— que pagamos al cruzar hacia el otro lado.


Una puesta en escena clara: el juez y el juzgado van hacia el mismo lugar.
Y lo sarcástico de todo esto es que, al final, quien tiene y quien no, terminan compartiendo el mismo destino. Porque si no lo escribo así, la gente que aspira a tenerlo colgado en su sala no podría presumirles a sus amigos anglosajones que están “en tendencia”.


Risa pura de la desgracia propia.

La ansiedad aparece aquí como juez de lo que aún no sucede.

El título, “Anxiety”, está en inglés, sí ,por que quiero que mi doctor me entienda...











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