Si se...

La cualidad de anteponerse a lo que puede pasar, aunque no pase, es un gran rasgo de la naturaleza de la ansiedad.Puede jugar en dos equipos: el desastroso… o el que crea posibilidades.
Casi como un superpoder de presentir el futuro.

Hay veces que me siento así: arrinconado, con humo en la cabeza, atrofiado y lleno de pendejadas en la mente.Sin pantalones, como muestra de vulnerabilidad… o de confort, dependiendo dónde estés y qué estés haciendo.
Pero en el escenario del mundo, creo que ir en calzones es una forma de protesta.

¿Qué pasa cuando sabes de dónde viene ese malestar tan característico?
¿Qué se hace con la respuesta de un gran dilema?
¿Cómo se actúa ante la adversidad?

¿Tenemos buenas ideas… o solo sueños?
¿Son esos pensamientos parte de nuestra coartada para sentirnos menos mal?

Pero bueno… ni siquiera he hablado de lo que probablemente sí sabemos.

Pongamos un ejemplo.

Hablando con mi pareja, llega un punto en que la charla se vuelve discusión, y de discusión se convierte en pelea.Ambos hablamos sin filtrar la emoción y, en el inconsciente, soltamos “verdades”.
Al final salimos aporreados por algo que se dijo.
Termina la lucha y nos vamos a reflexionar.

En la reflexión, aún lleno de dolor, rencor, incertidumbre y confusión, brota algo que no sé cómo llamar… quizá conciencia.En el acto de repartir culpas, uno acepta lo que le toca: el error, lo hiriente, el golpe que afinó un trauma.

Y ahí nace el “sí sé qué pasó”… y se posterga por una u otra razón.

En ese ejemplo burdo —que de burdo y ficticio no tiene nada— encuentro la razón de esa sensación.
Y no solo cuando hieres a otros, también en lo cotidiano.

No sé si es paranoia, pero hay situaciones que antecedo y resuelvo en mi mente: tragedias, abandonos, accidentes… qué sé yo.La situación del país, por ejemplo, me mantiene en ese borde de pensar “sé lo que sucede” sin saber realmente qué ni cómo actuar. Eso me paraliza por un tiempo humano( hay tiempos para todo haha).

Después pasa algo: la mente se aclara, el humo se va, y puedes comprobar si la predicción fue real o no.

Y muchas veces… no pasó nada.

Nadie dijo lo que yo ya había escuchado.
Nadie hizo lo que yo ya había sentido.
Nadie se fue cuando yo ya me había quedado solo.

Pero mi cuerpo ya lo había vivido.

Ahí entendí algo:

no siempre tengo razón, pero siempre lo siento. No es miedo al futuro.Es llegar agotado a cosas que todavía no suceden. La mente vive primero…y la vida apenas viene después.

Y eso me lleva a otra pregunta:

¿esta sensación se puede resolver?

Lo pienso… y creo que sí y no.
No desaparece.Más bien se educa.

Es una especie de alquimia psicológica: no quitar el malestar, sino transformarlo.Empiezo a pensar que quizá no se trata de resolverlo.Más bien de aprender a convivir con eso.

A veces intento separar lo real de lo imaginado, lo físico de lo anticipado.Como hablarle a algo dentro de mí.

Decirle al cerbero:
“hey vato… esto no está pasando.”

Y también al cuerpo:
“tranquilo… todavía no sucede.”

No siempre funciona, pero cuando pasa algo raro: la cadena se corta un poco.
El pensamiento sigue, pero el cuerpo ya no lo vive como si fuera un hecho.

También me doy cuenta de otra cosa:

"al futuro nadie le gana."

La cabeza intenta adelantarse para evitar el golpe.Y sí… da cierta calma momentánea, como si tuvieras control.Pero usar ese recurso se cobra caro: te roba energía y te saca del presente. Es como ensayar una conversación cincuenta veces y cuando llega, no ocurre así. Spoiler, jamas ocurre así.

Entonces empiezo a sospechar que no era control…era miedo intentando parecer control.Y lo único que queda es confiar un poco.

Y luego aparece algo más extraño:

"esa misma cosa que me desgasta también me sirve."

Detecto patrones, percibo cambios de humor, noto tensiones antes de que se digan. Eso en lo creativo incluso ayuda un chingo.Tal vez no es un defecto. Tal vez es una herramienta mal calibrada.

Pero necesita algo difícil: elegir cuándo escucharlay cuándo no.

En conclusión:

no se trata de callar la mente, sino de enseñarle cuándo ladrar. Que se cuide cuando deba cuidarse,
y que descanse cuando no hay peligro. Hacer del sistema de protección una herramienta. Saber qué está pasando…y qué solo está pasando en la cabeza.

Porque si todo lo vivo antes, nunca termina de vivirse cuando realmente se tiene que vivir.

Si , puede que sepamos que sucede pero solo cuando se precentan las cosas frente a tus ojos....

Me pongo el pantalon , me paro de la esquina , me echo agua en la cola y a darle , la vida es una puta broma y hay que reirnos de ello...




 

Comentarios

Entradas populares